¿Cuál es la edad perfecta para empezar a estudiar inglés?

Hoy en día, saber inglés es imprescindible para tener más posibilidades en el mundo laboral y también como forma de comunicación a la hora de viajar y conocer personas. Por eso todos los padres se preguntan cuándo deben empezar sus hijos a estudiar inglés y cómo deben hacerlo. Veamos cuáles son las respuestas a estas preguntas.

Se suele decir que el cerebro de los niños es como una esponja y por eso tienen una mayor facilidad de “absorber” nuevos conocimientos cuando son más pequeños. Existen estudios que demuestran que el cerebro de un niño de tres años es dos veces más activo que el de un adulto y que comprenden los idiomas dos veces más rápido de lo que son capaces de hablarlo.

Una habilidad importante que tienen los niños y que después perdemos cuando somos adultos es que ellos son capaces de diferenciar los diferentes sonidos que tienen las lenguas. Después de muchos años hablando nuestro idioma, nos acostumbramos sólo a esos sonidos que tiene y nos resulta más complicado aprender otros nuevos que no hemos utilizado nunca.

¿Qué dicen los expertos?

Los estudios están de acuerdo con la capacidad de los niños de aprender idiomas más fácilmente que los adultos, aunque no queda muy claro cuál es la edad perfecta para que empiecen. Algunos investigadores indican que lo ideal sería empezar antes de los 6 o 7 años, mientras otros alargan la ventana óptima hasta la pubertad.

Sin embargo, la Universidad de Harvard encuentra la edad de 3-4 años como la perfecta para iniciarse en un segundo idioma. La flexibilidad de la mente en esos momentos de la vida hace que tengan una especie de habilidad natural para aprender cosas nuevas, incluida una segunda lengua.

Según investigaciones, nuestra capacidad de aprendizaje se desarrolla al 50% a los 4 años y llega hasta el 80% con 8 años, eso explica que esos primeros años sean tan importantes para que el niño aprenda con mayor facilidad y es algo que se debería aprovechar.

La enseñanza de los más pequeños no se hace de la manera tradicional, con un cuaderno de actividades y un boli, sino que debe realizarse de la forma más natural posible para él, que se divierta mientras aprende, como puede ser con rimas, historias, canciones, manualidades y juegos.

Además, los niños tienen otra ventaja con este tipo de actividades y es esa fascinación innata que sienten al escuchar canciones o descubrir objetos nuevos. De esta forma, el aprendizaje es mucho más eficaz y es algo que se pierde con el paso de los años.

El miedo y la vergüenza son otros elementos que los pequeños no tienen y no les perjudica a la hora de aprender. Hablar en público en un idioma que no se domina, sabiendo que vas a cometer varios errores, es algo que suele echar para atrás a la gente más adulta, mientras que los niños no tienen ese problema.

Algo importante es que la enseñanza se haga de forma continua y progresiva. El lenguaje se aprende hablándolo, escuchándolo y escribiéndolo, en definitiva, practicándolo. Por eso es recomendable llevarlo a una academia que se encargue de enseñarle inglés, mientras en casa seguirá aprendiendo su lengua materna.

Quizás te preocupe que el niño vaya a liarse con los idiomas o que al no centrarse en uno sólo, al final aprenderá dos, pero sabrá defenderse. Nada más lejos de la realidad, los niños tienen esa capacidad de aprendizaje de la que hablábamos. Hay escuelas inglesas en las que llegan a enseñarles hasta tres idiomas diferentes, aparte del suyo propio: español, francés y mandarín.

Además, está demostrado que los niños que comienzan a aprender un segundo idioma a una edad temprana hablarán como si fueran nativos en ambas lenguas gracias a la facilidad de la asimilación de sonidos diferentes. Para los adultos es mucho más difícil pronunciar sonidos que no han escuchado ni utilizado nunca.

El entorno y la situación emocional también es importante para que el niño aprenda mejor. Debe sentirse seguro, feliz y valorado, en un ambiente en el que se le aprecie y se le estimule y con actividades apropiadas para su edad.

En definitiva, una buena edad para empezar a enseñar inglés a un niño es a partir de los 3-4 años. Gracias a la capacidad de aprendizaje y al desarrollo del cerebro, interiorizan el nuevo idioma de forma natural. Así también, conseguirá que cuando se haga mayor, su pronunciación sea como la de un nativo gracias a la facilidad que tienen los niños de aprender sonidos nuevos.

Aun así, esta edad es simplemente una recomendación, cualquier momento es bueno para empezar a aprender inglés y todo el mundo tiene las capacidades necesarias para hacerlo. Nunca es tarde si la dicha es buena.

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